Por: Juan Carlos Urrea Veloza
jcuv_jcuv@hotmail.com
@jcurreav
A la ninfa de mis sueños marinos
Tu silencio busco, busco tu mirar.
Me pierdo en tu pelo, primaveral flor.
Esos labios tersos bellos como el mar
me besan, sirena, y escapo al dolor.
Mi lengua en tus senos. Un sabor a sal
despierta mi boca salvaje, loca
de deseo y ebria de savia inmortal.
Son olas, ninfa, tus curvas; tu boca,
un hermoso lienzo de extasiado dios.
Son peces mis dedos, que desean beber
del eterno elixir de tu dulce voz.
Grande sea la dicha, ¡oh tierna mujer!,
del febril errante que acercarse a vos
el hado conceda. Volverá a nacer.
¡Qué dolor en las tripas! Huy no, ¿dónde podré conseguir algo pa’ comer? En las canecas ya la gente no deja nada, ni pa’ los perros. Pero puede que Dorisita ya tenga preparada la cena, pavos, ensaladas, frutas frescas, el postre, ufff el postre, qué vaina tan buena ¡oiga! Esa Dorisita sí que tiene buen sabor en esas manos, podría comérmelas también y quedaría satisfecho. Pero no podría llegar con esta pinta, huy no, algo de agua en la cara pa’ quitarme la mugre, qué dirían si me vieran así, todo paila, ¿si me entiende? Sumercé, ¿me regala para un baño? No se asuste, solo necesito agüita pa’ mi cara. Desgraciado que se cambia de acera, no sabe con quién está hablando, respetadísimo doctor don José Novoa, abogado de profesión, graduado con méritos y becado en California, desgraciado que será cualquier aparecido, se dejan engañar por la pinta y no se esfuerzan por ver más allá, tendré que llamar a Dorisita pa’ que me ayude con la barba, y las uñas, huyy no las uñas sí que las tengo paila, habrá que cortarlas y limpiarlas, como cuando Dorisita, mi mujer, las cuidaba y me las arreglaba con cariño, con agüita y con avena para humectar las manos. ¿Qué se habrá hecho Fido? Fui fui, Fido mugroso, venga para acá, eso perrito, eso, quen es uno bonito mugroso, ¿será que Dorisita nos tiene la comida, ah Fido pendejo? Ya vamos a conseguir algo, no se preocupe perroncho, no se preocupe. Vea allá esa panadería, a ver si esta muchacha nos ayuda, ¿si o no? Respetadísima damisela, ¿podría su buena voluntad ayudarme con un pancito y un poquito de agua? No, tranquila, no le voy a hacer nada, yo soy abogado, verá, esta pinta es para despistar, estoy jugando a disfrazarme, ja ja ja. No, señor agente, disculpe, yo no estaba molestando a… Ya, ya me voy, no tiene que pegarme, desgraciado, el que se mete con José Novoa no vuelve a ver la luz del día, ya sabrá de mí. Fido, venga para acá, no ladre más, que a este agentillo de pacotilla lo espera la cárcel, ni más faltaba, meterse con el magister Novoa, aguacate de mierda. Dorisita nunca me habría pegado, habrá que llamarla para que me ayude a decirle a la gente que esta pinta es para despistar, que anoche tuve un compromiso muy importante, con el bufete enterito enterito, y el casino, ah qué jodida tentación la de anoche, bien arreglado, bien vestido, recién afeitadito y que tales, severa pinta, sí o no, me hubiera visto usted Fido, el azote de las señoritas, qué locura de man. Y el casino ahí enfrente, ya había intentado dejarlo varias veces, y preciso van y me hacen ese mal, un casino de puta madre, dados, cartas, tragamonedas, y la gente apostando como loca, cómo no seguir el juego, me sentía con suerte anoche, uff si viera perroncho qué megavideo, y empecé a jugar y a jugar, y la gente que ya empezaba a mirarme como con preocupación y asustada, como que me había transformado en un diablo, era el diablo que se me había entrado en las venas, y yo seguía ahí, apueste que apueste, pero la suerte estaba conmigo, yo le dije, y cuando gané una buena porción decidí jugármela toda, ¿si me entiende Fidín? Aposté hasta a mi madre, y yo sabía que era el 25 negro, a ese le iba a meter todo lo que tenía, la bolita dando vueltas pero ya se iba a quedar tranquilita en el 25 negro, 25 negro, black, noir, negrura, sí señor, pero resulta que no salió el 25 negro, y me tocó salir corriendo porque o si no me mataban ahí, me pedían la escritura de la casa, y el certificado de mi madre para llevársela también. Eso fue anoche, anoche perroncho, antes de que me creciera esta mata de barba como una esponja, y de que mi ropa se hubiera vuelto andrajosa, antes de no volver a a ver a Dorisita, quién sabe dónde andará, quién sabe dónde estará, cocinándome, esperándome a ver si llego. Huy parcero perroncho, mire esa caneca, venga, huélala a ver qué se encuentra, y me lo comparte mi Fidín, negro, 25, perroncho número 25 de la ruleta. Le juro que apenas encuentre a Dorisita nuestro destino cambiará, se lo juro Fidín, ya verá, ya verá perro mugroso, ya verá que hoy también me siento suertudo.

Director: Kenny Ortega
Que el musical This is it fuera realizado en tan poco tiempo y presentado tan sólo 4 meses después de la muerte de Michael Jackson es un hecho que puede leerse de muchas maneras. A la odiosa posibilidad de que la película no sea más que una treta publicitaria de aquellos que invirtieron grandes sumas de dinero en la gira del mismo nombre, que empezaría en julio, para recuperar algo de su inversión - y a esta lectura se puede agregar que la película solo estará dos semanas en cartelera, lo cual sin duda alguna busca crear una gran expectativa- , se agrega otra no tan repudiable que hace de la película un sentido homenaje al ‘Rey del Pop’ y la mejor manera de mostrarle al mundo lo que se habría visto en sus conciertos si Jackson siguiera con vida. En el fondo no son lecturas incompatibles, pues, por un lado, tanto afán por lanzar la película al ruedo no puede ser gratuito (mucho menos en un medio como el musical, tan despiadado cuando de dinero se trata), y, por el otro, cuando a pesar de la suspicacia que pueda generarse la película es, por decir lo menos, sorprendente.
Antes de ir a verla pensaba que cualquier cosa que se hubiera mostrado tan poco tiempo después de la muerte de Jackson iba inevitablemente a convertirse en un gran éxito comercial. Estamos acostumbrados a añorar a quienes no están, a llorar por los ausentes, y los apoderados de Jackson han sabido aprovechar esta situación a las mil maravillas. Razón suficiente para ir a ver la película con algo de escepticismo. Pero a pesar de mi inicial renuencia el musical se defiende a sí mismo. La producción es tan pulida que mis dudas terminaron siendo infundadas. Dejando a un lado el morbo que despiertan aquellos que recién han muerto, mucho más si quien lo ha hecho es Michael Jackson, el resultado es sencillamente impecable.
La película está compuesta por grabaciones de los ensayos previos a las presentaciones que iban a realizarse en Londres, destinados a formar parte de la colección privada del artista. Los últimos pasos que Jackson daría en un escenario. Después de ver el musical no se puede dejar de pensar que es una suerte que existan esos registros, pues son el testimonio de que al mundo del espectáculo estaba a punto de sucederle un acontecimiento de proporciones monumentales. Sin temor a exagerar se puede decir que el show que preparaba Jackson era el más grande y apoteósico que el mundo haya siquiera imaginado. Quienes piensan que sus videos (pequeñas películas por sí mismos) y sus anteriores presentaciones habían establecido un punto demasiado alto para ser superado, luego de observar This is it se verán obligados a replantear su posición. Los conciertos iban a ser la síntesis de una prolífica carrera artística de 45 años, desde los lejanos tiempos de The Jackson Five hasta Invincible, incluyendo la canción inédita que le dio título a la gira y al musical. Pero no iban a ser simplemente una mera reproducción de lo ya hecho con anterioridad. Como dice en la película uno de sus colaboradores, Jackson buscaba siempre superarse a sí mismo, y esta gira no iba a ser la excepción. Sin duda rompería por completo los límites que él mismo, alguna vez, había establecido, fusionando en un único show toda la imaginería que construyó durante toda su vida artística y llevándola varios pasos más allá. Esto es lo que se puede vislumbrar, no sin algo de tristeza, a lo largo de la película.
Las escenas llevan al espectador a sentirse como uno más del selecto grupo que pudo presenciar los ensayos durante las casi 2 horas que dura el musical. Es tal la emotividad que despiertan que quien observe la película se ve sometido a irrefrenables deseos de aplaudir cada vez que termina una canción. Esto no solo por la aún imponente figura de Jackson, quien a sus 50 años todavía se encontraba en una increíble forma física y musical, sino también por el altísimo nivel de todos sus acompañantes – tanto los instrumentistas como los bailarines profesionales, escogidos luego de un duro casting mostrado al inicio de la película.
Pero indudablemente el eje central de la misma es Michael Jackson. Y esto significa más que una mera obviedad: porque si por algo impacta y despierta sentimientos encontrados es precisamente por la figura de Jackson, a quien vemos lleno de vitalidad a pocos meses de morir, sin presentirlo y sin dar la más mínima señal de ello. Se ve a un Jackson animado, inspirado y perfeccionista, humilde y generoso, manifestando plenamente su talento en todas sus formas e impresionando a todos y cada uno de los miembros de su grupo de trabajo y de la audiencia. Su preocupación ecologista muestra ser mucho más que un simple cliché: es uno de los pilares de su arte. Su sentido de compromiso con la Tierra y con la humanidad es intenso y sincero. No obedece a intereses comerciales ni a falsas imposturas artísticas. Y esto es tal vez lo que más impresiona: que a pesar de estar en la cima del mundo del espectáculo y de haber dado de qué hablar durante más de 40 años Jackson todavía fuera un hombre más entre los hombres.
No significa esto que Jackson deba ser considerado un activista político o un mártir. Debe ser considerado, sin más ni más, como un gran artista. Tal vez el mejor de las últimas décadas del siglo XX, por su versatilidad, su grandiosa voz, sus contagiosas canciones y sus mensajes de amor y respeto por la Tierra.
Al parecer Michael Jackson nunca dejó de verse a sí mismo como Peter Pan, y su soltura, alegría y precisión en el escenario en cierta medida lo justifican. Nadie más que un niño, o al menos un hombre con espíritu infantil, podría consagrarse tanto a algo, ni podría entregar tanto de sí mismo a sus sueños.
Se fue un gran artista y tan solo puedo pronunciar, para concluir, dos palabras que describen plenamente los sentimientos que rondaron por mi cuerpo al salir del teatro: absolutamente conmovedora.